SOCIEDAD - jueves 9 de diciembre del 2004
Por Lorena Bassani. De la Redacción de Clarín.com
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No soy yo, es él: los
clones de Sabina, Arjona y Calamaro copan los bares porteños
No son ellos, pero tanto cantan sus canciones
que ya se les parecen. Estos dobles tienen fanáticos propios, agenda
completa los fines de semana y muchísimas ganas trascender por su propio
talento.
“De sobra sabes que eres la primera, que no miento
si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera...” canta
Marina, según ella, la chica más ‘sabinera’ de la Argentina. No está en
un gran estadio español ni en el Gran Rex y mucho menos en el Luna Park.
La piba está parada sobre una silla, enloquecida, coreando cada una de
las canciones de “Conductores Suicidas”, la banda “muleto” de Joaquín
Sabina que se presenta todos los fines de semana en un bar porteño.
“Cierro los ojos y me imagino que estoy en un show de mi ídolo”, dice la
jovencita, emocionada. Gracias a los tantos “Tributos musicales” que se
están haciendo moda en la ciudad, muchos como Marina pueden estar más
cerca de su estrella favorita, aunque, ellas sólo sean más que una buena
(a veces mala) copia.
Joaquín Sabina, Ricardo Arjona y Andrés Calamaro son los músicos que más
clones tienen deambulando por Buenos Aires. Hace 4 años, el primer
tributo organizado en el país fue uno dedicado al cantante español.
“Conductores Suicidas” esta integrada por Jorge Dundo en voz, Sergio
Boaglio en guitarras eléctrica y acústica, Pablo Machuca en bajo y
Ezequiel Díaz en batería y percusión. Según cuenta su cantante, “la
banda nace para reunir, a través de la música, a los seguidores y
fanáticos de Sabina, mediante la interpretación de sus temas en la forma
más parecida a los originales”. Cumpliendo también la condición casi
indispensable de ser fanáticos de Sabina, en el caso de Jorge, fue
necesario también que tuviera un timbre de voz lo más similar posible a
la de Joaquín. “Parece él, es muy impresionante escucharlo hablar”,
declara Lorena, una de sus fanáticas más fieles.
No es Ricardo Arjona pero canta “Mi reputación” como pocos. Se llama
Javier Jiménez y lidera una banda llamada “Sin daños a terceros” que
toca las canciones más conocidas del compositor guatemalteco. Tiene 31
años, probó con el folklore y el rock nacional. Pasó por los subtes,
Plaza Francia, la calle Florida, y varias peatonales de la Costa
Atlántica. A diferencia de Jorge, aclara: “Me gusta Arjona, pero no soy
fanático de él”. Mientras admite que también tiene el mismo timbre de
voz que el famoso, comenta que quiere ser reconocido por su proyecto
musical como Javier Jiménez. “Sé que me va a costar mucho sacarme de
encima a Arjona”, dice y sigue “a veces es contraproducente para mí, me
quita personalidad porque voy por la calle y la gente me dice Ricardo”,
comenta el músico creador de
Pasión cuerdas
Se llama Emanuel Pineda, no tocó en “Los Rodríguez” junto al ex “Los
abuelos de la nada” y canta tan afónico, como suele hacerlo Andrés
Calamaro. Fanático de los “Tributos”, el caso de Pineda es especial: el
chico no sólo interpreta las canciones de la clásica banda española –
argentina de los 90, sino que también se las arregla muy bien para ser
el tecladista de los “Conductores Suicidas”. Al igual que sus
compañeros, él también tienen agenda llena para los próximos fines de
semana. Entre hipótesis de todo tipo, el músico admite que su público
primero se acerca porque es fanático de la estrella original, en este
caso “Los Rodríguez”. Pero que después, “termina siendo fan número uno
de la banda copia”, asegura Emanuel.
Porque a pesar de “no ser ellos”, ellos tienen seguidores que los siguen
hasta cuatro veces en la semana, mujeres que se les tiran encima, que
conocen sus nombres, sus vidas, a qué hora tocan, en dónde, como si
fueran verdaderos clubes de fans no oficiales. “En el caso de Sabina, o
de Jorge, mejor dicho, hay una familia que viene a verlo en todas sus
presentaciones: la madre, las hermanas, el hijo y los nietos son súper
fanáticas de él”, comenta Estela. Con el cantante guatemalteco pasa algo
parecido, una pareja lo vio por casualidad y hoy, ya acumulan casi cien
shows en vivo de Javier / Arjona.
¿Qué busca alguien que va a ver un Tributo a Fulano de Tal? “Vienen
buscando que sea la voz sea parecida y que la banda suene igual a la del
músico original”, dice Estela, productora de este tipo de recitales.
“Concentrarnos en el parecido físico del cantante sería caer en lo
grotesco”, cuenta la también dueña del
Saints Bar ,
lugar donde los tributos animan las noches de los fines de semana. Y
gente que se hace fanático de la banda. “Es entendible semejante
repercusión, nosotros le damos la posibilidad mucho más barata de que se
junten una vez por semana para sentir un verdadero show de vivo de sus
ídolos”, dice la productora, confesando ingenuamente, el secreto del
éxito.